El Miserere cantado por niños y mayores, acompañado de instrumentos musicales

 

–   Una foto inédita de nuestra Semana Santa, de hace 50 años

El Miserere forma parte de la esencia de las procesiones de Cuenca, de su Semana Santa. El Miserere es cántico de oración en el silencio, lamento y quejido de dolor pidiendo misericordia. “El Miserere de Cuenca escapa de las hoces y se reintegra en las hoces, es aullido de clemencia, de tormento”, afirmaba Pedro de Lorenzo y “único, electrizante, lívido y quejumbrosos hasta el fondo del alma y de los huesos”, pregonaba Joaquín Benítez Lumbreras.  “¡Oh!, Miserere de Cuenca”, exclamaba Pedro de Lorenzo en su pregón de la palabra no escrita. Generaciones de conquenses han cantado el Miserere, cantan el «Miserere, mei deus…”.

Jueves Santo en San Antón. El paso de Jesús con la Caña avanza. En la esquina de Caquito le espera el coro para cantar el Misere. Ee el año 1963.

En los comienzos del siglo XX el coro de la Sociedad Obrera “La Fraternal” interpretaba el Miserere. En la reconstrucción de la Semana Santa, a partir de 1942, Carlos Albendea, primer presidente de la Junta de Cofradías, se dirige a la Casa de Beneficencia para aque un grupo de niños y mayores, conocido como el “Orfeón Benéfico”, cantasen el Miserere acompañados de instrumentos musicales de la Banda de Música Provincial, radicada en la propia Casa. En aquel coro destacaban, entre otros, Angel Martínez Soriano, Ángel García, Juan Crespo, Lorenzo Pérez Beteta, José Atienza y el refuerzo del tenor Adolfo Bravo.

Continuaron con la tradición los Padres Paúles de San Pablo, con una entonación más monacal, a Schola Cantorum del Seminario de San Julián y la Masa Coral de Cuenca, dirigida por el organista Miguel Martínez Millán recogieron el testigo en la década de los cincuenta, e incluso se utilizaron altavoces en alguna ocasión.

Un grupo de niños y mayores, con instrumentos musicales de la propia Banda de Música de Cuenca, que participaba en los desfiles, cantaba el Miserere entre los años 1963 a 1965, como se recoge en esta foto inédita, captada por la cámara de Luis Pascual, el Jueves Santo 11 de abril de 1963, en la esquina de Caquito, en el cruce del comienzo de la calle de Colón y la Avenida de la Virgen de la Luz.

El primer Miserere de la tarde de Jueves Santo era para el «paso» de Jesús Orando en el Huerto, pues la talla del Santisimo Cristo de las Misericordias desfilabna tras la imagen de Jesús del Puente, hasta que la Archicofradía acordó que abriese la procesión de «Paz y Caridad».

El Coro de niños y mayores con componentes de la Banda de Música, canta el Miserere el Jueves Santo. Foto: Luis Pascual. (Facilitada por Vicente Moraga desde Barcelona).

En la fotografía en la que aparece el grupo mixto en plena entonación del Miserere se puede reconocer en primer término con gafas negras a Miguel Ortega, conocido como “Fleta” por su potente voz; a su lado, un veterano músico, Anselmo, dirigiendo y sujetando el bajo; a la derecha, cantando con los papeles en mano, Sebastián Nielfa, que fue funcionario municipal y un fiel devoto de la Virgen de la Luz, y José Lavara, sacristán de San Esteban, de gran vozarrón, que solía dirigir al coro; los músicos que aparecen detrás, tocando sus instrumentos son Dámaso Urango Torres (bombardino), que fue regente de la Imprenta Provincial y Matías Aguirre Belmar (saxofón), que trabajaba en Radio Nacional, y era hermano de otros dos músicos reconocidos como Constancio y Julián, autor éste de numerosas marchas. Todos ellos ya fallecidos.

Jesús del Puente, en la década de los 60, con las andas diseñadas por Marco Pérez, realizadas por los hermanos Pérez del Moral. (Con ellas desfila desde 1983 el Medinaceli de Ocaña).

Los niños cantores son, por orden, Vicente Moraga (el más espigado), que reside en Barcelona; José Vicente Ávila, que es quien ha elaborado este texto; Pedrín (detrás) y Eladio Brande Muñoz, que reside en Madrid, hermano mellizo de Isabel, esposa de José Vicente. Este coro mixto musical cantaba el Miserere el Martes y Miércoles Santo, en la bajada de ambas procesiones, en las escalerillas de acceso al Hospital de Santiago, frente al puente de la Trinidad, y el Viernes a mediodía. El Jueves Santo en la esquina de la calle Colón, frente a la antigua Casa de Beneficencia (actual edificio de Agricultura) en la salida de la procesión de Paz y Caridad y en la Puerta de Valencia cuando baja y Plaza de Cánovas (Plaza de la Constitución).

Para los amantes de la Semana Santa queda constancia con esta foto de ese miserere cantado por niños y mayores, y acompañado por instrumentos musicales.

Posteriormente, el Miserere fue cantado durante varios años por un grupo de niños y mayores dirigidos por Alberto Vera, que realizaba un gran esfuerzo dada su minusvalía, hasta que en el último cuarto de siglo, en torno a 1979, lo viene interpretando el Coro del Conservatorio Provincial de Música de Cuenca, con gran brillantez y emotividad, de manera especial en la procesión “Camino del Calvario” con las últimas estrofas rotas por el sonido de las turbas, como una aportación más desgarradora que produce escalofríos,  a esa genuina procesión.

Fortunato Saiz de la Iglesia fue el primer director y en la actualidad el Coro lo dirige Pablo Morante, nieto por cierto del maestro Calleja. Sigue la tradición. El Miserere procesional, de autor de anónimo, es realmente el canto del pueblo y se ha ido transmitiendo de generación en generación.

(Artículo publicado en el Volumen XIII de «Cofradía», de la V.H. de la Virgen de las Angustias)

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