El encanto costumbrista de los Gigantes y cabezudos

Gigantes y Cabezudos en la anteplaza. Foto: Esther Martínez

“Los gigantones madre, el día del Señor, como son tan grandones llegan hasta los balcones, bailando al son… de la pita y del tambor…”. Los gigantes y cabezudos forman parte del paisaje festivo de cada año. Son esencia de la tradición ferial de cada pueblo o ciudad, o de la mayoría de ellos. En los añejos programas de fiestas, remontándonos incluso a cien años atrás, la presencia de los gigantes y cabezudos era obligada en la relación de festejos a celebrar. En Cuenca desfilan y bailan al toque de la dulzaina y el tamboril.

 

Hay unas imágenes impresionantes de los gigantes y cabezudos en el cortometraje “Cuenca”, de Carlos Saura, de 1957. Con el sonido del tambor y la dulzaina, los gigantes y cabezudos van desfilando y subiendo la cuesta que va hasta las Casas Colgadas, en planos impagables. Quienes portan a los gigantes e afanan en trasportarlos con no poca maña hasta situarlos en el mismo puente de San Pablo. Es entonces cuando la cámara ofrece un plano lejano del puente de hierro, como colgado, por el que pasan las cuatro largas figuras de los gigantes, el rey y la reina, suponemos que Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet, con capas roja y azul, respectivamente, con sus doradas coronas, y los reyes moros con vestido marrón y amarillo, amén del turbante.

Esos Gigantes y Cabezudos de la década de los cincuenta y sesenta, que recordamos desfilaban y bailaban junto a la plaza de toros, en la entonces llamada Plaza de Cánovas,  junto al Pastor de las Huesas; por la calle de Colón, junto a la antigua Beneficencia, o por Carretería.

Aquellos gigantes y cabezudos que modeló en Valencia Octavio Vicent, fueron luego sustituidos por los actuales, que estuvieron algunos años sin desfilar.

En los últimos “sanjulianes” hemos visto a estas simpáticas figuras en el desfile de carrozas, y en esta feria de 2014, recién terminada, los Gigantes y Cabezudos han  vuelto a desfilar por las calles de Cuenca, al menos en los dos fines de semana, llevando la alegría a grandes y mayores.

En la puerta de la Catedral. Foto: Josevi

Hemos vuelto a ver a los Gigantes y Cabezudos en la Plaza Mayor, bailando en la anteplaza, sorteando a los coches, subiendo por la calle de San Pedro y el Castillo. O desfilando por la Avenida de la Virgen de la Luz, por San Esteban y José Cobo, o por Reyes Católicos. Ha acertado la Concejalía de Festejos con dar mayor protagonismo a los Gigantes y Cabezudos, figuras señeras por cierto, que algunos años aparecieron en el cartel anunciador de las fiestas. Un dato o un recurso a tener en cuenta para el futuro de la cartelería sanjulianera, además del torico conquense.

Debajo de esas cabezas y de las grandes figuras tenemos a anónimos personajes que bailan al son de la música, que pasean y caminan soportando el peso. Y chicos y chicas que bailan con vestidos de serranas y serranos. Y música del Grupo Tiruraina para que los Gigantes y los Cabezudos bailen en el dñia del Señor o en el dia de San Julián, dando esa imagen costumbrista que tanto gustaba a nuestros antepasados.

 

Los Gigantes por el campo de San Francisco. Foto: Esther Martínez.

CITAS EN LOS PROGRAMAS

En los distintos programas de fiestas son citados los Gigantes y Cabezudos, recorriendo las calles en distintos días. Hemos recogido algunas citas:

Programa de fiestas de 1945. “Día 4. Gran diana por las calles de la capital. A las nueve de la mañana, los Gigantes y Cabezudos harán su primera salida ejecutando por calles y plazas sus divertidas danzas al son de la clásica dulzaina y de tamboril”. “Día 5. A las nueve, nuevamente los Gigantes y Cabezudos harán las delicias del público infantil con sus grotescas y divertidas danzas”.

Programa de 1963. “Los Gigantes y Cabezudos sembrarán el regocijo infantil, durante los días 21, 23, 25, 26 y 28 por todos los barrios de la capital”.

 

 

 

 

 

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