Un desprendimiento de rocas en la Hoz del Huécar se cobró cuatro víctimas en 1947

 

Las rocas que cayeron aparecen amontonadas.
Las rocas que cayeron aparecen amontonadas en la zona trazada.

SER Cuenca / Hoy por hoy, Paco Auñón

El martes 16 de diciembre de 2014, en el espacio “Páginas de mi Desván” de SER Cuenca, del programa “Hoy por hoy”, que presenta Paco Auñón, se trató sobre “El desprendimiento de rocas en la Hoz del Huécar se cobró cuatro víctimas en 1947. El espacio “Páginas de mi Desván” se emite los martes a las 13,30 horas, con guión de José Vicente Ávila y presentación de Paco Auñón. El programa se puede seguir en facebook Cadena Ser Cuenca – Hoy por hoy. El desprendimiento de rocas en la Hoz del Huécar, bajo el Cerro del Socorro, se produjo el 8 de diciembre de 1947.

 “Nadie podía imaginar que el lunes 8 de diciembre de 1947, fiesta de la Inmaculada Concepción, con solemne función religiosa en la Catedral de Cuenca y bendición papal del obispo Inocencio Rodríguez, día marcado de rojo en el calendario y de azul purísima para la iglesia, se iba a convertir en negro, en día luctuoso, pues mediada la tarde, un desprendimiento de rocas en la Hoz del Huécar, en concreto en las cuevas cercanas al Puente de San Pablo, en la conocida cuesta de Tarros, que es la que sube al antiguo Convento de San Pablo, hoy Parador de Turismo, acabó con la vida de cuatro personas, tres de ellas madre y dos hijas, además de otra niña, que temporalmente residían en una de las cuevas. La Hoz del Huécar volvía a temblar, pues 45 años había retumbado con el hundimiento de la Catedral y en 1895 con la voladura del puente de San Pablo.

Hoz del Huécar. A la izquierda, zona donde cayeron las rocas
Hoz del Huécar. A la izquierda, zona donde cayeron las rocas

 

Tremendo suceso que pronto quedó en el olvido, tapado con el peso de las piedras que aún siguen en ese lugar. Esta vez fue la Naturaleza la que provocó la tragedia. ¿Qué podemos saber de este suceso acaecido el 8 de diciembre de 1947, José Vicente?

Pues que como bien has dicho, no hay peor cosa que el olvido, pues durante muchos años apenas si se ha tratado este suceso e incluso corrió el rumor, nunca desmentido, de que debajo de las toneladas de piedra hubiera habido algún cadáver sepultado. El hecho de que las víctimas no fuesen de la capital ni de la provincia, propició que poco a poco pasase al cajón de los olvidos. En los últimos 40 años apenas se habló en la prensa conquense de este suceso, y sólo hace unos meses, el pasado abril, el investigador José María Rodríguez desempolvó la noticia para recodar el hecho luctuoso y la existencia de esas cuevas de no fácil acceso.

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Página de «Ofensiva»

-Las víctimas, en este caso mujeres, de dónde procedían, cómo estaban allí en esas cuevas.

-Según los datos que esos días ofreció la prensa local y nacional, por los detalles contados por el superviviente Manuel Franco, esposo de la mujer muerta y padre de dos de las niñas, que resultó herido, se trataba de Francisca Sirvente Navarro, de Socuéllamos; de sus hijas, María Franco Sirvente, de tres años, y Piedad Franco Sirvente, de un mes. Contándolo se pone el vello de punta. La otra fallecida se llamaba Teresa, de nueve años de edad. Contaba el atribulado esposo, ingresado en el hospital, que llevaban poco tiempo en la cueva, pues iban de un lado para otro por su oficio de traperos o chamarileros. Junto a Manuel se salvó un niño de siete años, Manuel Jiménez Mendoza, que salió corriendo al por el ruido.  En la prensa incluso se hablaba de gente de raza calé. Y hablando de la prensa, me sorprendió mucho que el periódico “Ofensiva”, que salía dos días en semana, no sacase ningún titular en la edición del jueves 11 de diciembre, y toda la información fue en una página del interior con alguna columna de apoyo.

-¿Y cómo titulaba el periódico la tragedia vivida en Cuenca ese 8 de diciembre?

-Pues en un titular a cuatro columnas se decía que “Un desprendimiento de rocas ocasiona la muerte de cuatro personas en las cuevas del puente de San Pablo”. En los sumarios se destacaba que “tras incesantes trabajos, veinticuatro horas después fueron rescatados tres cadáveres. Un bloque de más de cinco mil toneladas obstrucciona la carretera de Palomera, además de que un gran sector de la ciudad permaneció a oscuras el lunes a consecuencia del suceso. De milagro no hubo más víctimas, pues el bloque que cayó en la carretera derribó la caseta de arbitrios y los postes de la luz. El guarda había salido a pasear y se salvó, así como una pareja de novios que pudo salir corriendo en dirección al Porland, También se salvó el pintor catalán Jaime Serra, que era muy asiduo a pintar en esa zona. Ese día cambió de ubicación.

Hoz del Huécar, antes del desprendimiento y con el puente de piedra
Hoz del Huécar, antes del desprendimiento y con el puente de piedra

Al tardar más de un día en encontrar y sacar los cuerpos era evidente que había dificultades para mover las rocas desprendidas.

Imaginamos ese año 1947, año de posguerra, con pocos medios, sin apenas maquinaria. Al mando del ingeniero Ricardo Allué Chico, con brigadas de Obras Públicas y voluntarios se llevaron a cabo esas labores de rescate incluso de madrugada, con luminarias de petróleo, para proseguir el día 9 al alborear el día. Pensaron volar alguna de las rocas con dinamita, pero vieron que podía ser peor el remedio que la enfermedad. Hasta las cinco de la tarde del martes no pudieron sacar ningún cadáver. El primero fue el de la niña de cinco años y el de un perro, Una hora más tarde apareció el de la mujer, aprisionada por una gran roca y el de los niños. En un despacho de la agencia Cifra, publicado en ABC, se decía que personado el Juzgado hizo levantamiento de los cadáveres y que se decidió que como no había posibilidad de salvar a nadie se queden allí sepultados los restantes cadáveres, que se creía eran dos, según los testimonios. Tremendo, Paco. Sepultados bajo la roca.

Las rocas que cayeron.
Las rocas que cayeron.

-El frío, las bajas temperaturas, el agua acumulada, pudieron ser las causas de ese desprendimiento.

-Los expertos así lo manifestaron. En su reciente trabajo sobre el suceso, José María Rodríguez anotaba que “el mes de diciembre de 1947 fue muy frío; los primeros días llovió bastante y luego vino un frío intenso de nueve grados bajo cero a las seis y cuarto de la mañana y 12 grados a las 16,25. Las rocas de la Hoz filtran el agua y al quedar congelada, por las bajas temperaturas, las rocas se resquebrajan ocasionando desprendimientos. La noche anterior al suceso, recalca, se despejó de nubes, luciendo en el cielo una Luna llena grandiosa que iluminaba toda la Hoz, dejando todo helado. La mañana del suceso amaneció con un sol esplendido, comentó mi abuelo, y los hielos de la noche fueron desapareciendo lentamente, según avanzaba el día. Hasta la tarde, no cruza el Sol el Cerro del Socorro, por lo que no empieza a dar su calor en la ladera Oeste de la montaña, donde estaban las cuevas del Puente de San Pablo. Sobre las cinco y media de la tarde y derretido el hielo, un enorme bloque de piedra se desplomó frente al kilómetro uno de la carretera de Palomera”.

puente 2

Coincidían los expertos en esas causas de los hielos para el derrumbe

Se escribía en la prensa local que “el derrumbamiento de rocas en la margen izquierda de la Hoz del Huécar ha traído al recuerdo de los más viejos de la localidad otros derrumbamientos memorables, pero que no fueron trágicos”. Se alude incluso a las grandes piedras que tenemos en el lecho del río Júcar en la carretera de la Playa, entre ellas la Piedra del Caballo. Señala el articulista que “un técnico nos ha dicho que en esta tierra nuestra el desprendimiento de rocas es un fenómeno frecuente. Claro que esa frecuencia no es perceptible en el estrecho margen de la vida humana. Geológicamente se cuenta por milenios y nosotros ante el reloj de la Geología somos un pequeño suspiro. Y se pregunta, ¿qué es el cuerpo humano frente a esas rocas de siglos? Un insignificante especimen animal, una hormiga aplastada por un pie monstruoso. Esto pensábamos ante los humildes y atormentados restos de unas víctimas que unas rocas trituraron entre sus dientes”.

Dicho todo esto, con los cadáveres de las criaturas sobre la piedra no dejaba de ser una reflexión a pie de tragedia.

Bueno, nos hemos ahorrado algunas descripciones de cómo estaban los cuerpos. Sobre la causa, el ingeniero señor Allúe Chico ponía el dedo en la llaga: “La primera helada fue la causa del desprendimiento de las rocas. El agua que llenaba una gran grieta se heló, con el consiguiente aumento de volumen y esto hizo de cuña expansiva ocasionado el deslizamiento de las rocas». El director del Instituto Alfonso VIII; el geólogo Joaquín Rojas, incidía igualmente en resaltar las causas: “La catástrofe  que estos días aflige el ánimo de los conquenses y que ha privado de la vida a una infeliz mujer y tres niñas, es un fenómeno geológico perfectamente conocido, característico de la topografía caliza o de tipo kárstico que constituye el paisaje conquense.

-¿Y cómo fue el día después, la ciudad recordó a las víctimas?

No encontramos más referencias al suceso, pues los fallecidos debieron ser trasladados a sus lugares de origen. Podemos decir, que el 9 de diciembre, día que aparecieron los cadáveres, comenzaron en el Cine España unas Jornadas Cervantinas con presencia de ilustres personajes como González Palencia, Martínez Kleiser o el mismísimo Casares, de la Real Academia Española, con presencia de todas las autoridades, y el propio obispo, y no se guardó ni siquiera un minuto de silencio, lo que extraña para la época que era.

En la década de los 70 cayó una gran roca en la Hoz del Júcar
En la década de los 70 cayó una gran roca en la Hoz del Júcar

Pasado el tiempo hubo otros desprendimientos, pero en la Hoz del Júcar, verdad José Vicente?

En los últimos sesenta años al menos se han producido en los alrededores de Cuenca importantes desprendimientos de rocas; el primero de ellos fue el que estamos citando en  la Hoz del Huécar. Hacia 1970 vivimos el desprendimiento de una gran roca en la Hoz del Júcar, frente a la Playa Artificial, que destrozó la casi recién estrenada piscina. Aún recuerdo aquel estruendo que nos despertó una madrugada invernal en el barrio del Castillo. Se puede observar aún la roca descarnada, como cuando a un pino se le da una tajada para sacar la resina. Unos años después, a finales de los ochenta, y en la misma zona, pasadas las Grajas, otro gran peñasco caía a la carretera de Tragacete, que quedó cortada con este motivo durante una temporada. Piedra sobre piedra, sin hacer camino al andar. Y sin ir más lejos, desprendimiento de un roca de un millón de kilos en El Miradero de Toledo, en 2006, y aquí en Cuenca hace cuatro años, cayó otra piedra voluminosa desde las rocas que festonean la Hoz del Júcar, en el Paseo que va desde el Recreo Peral a las Grajas.

En fin, que 1947 se despidió de Cuenca con un suceso trágico.

-Bueno, un año de sombras y alguna luz, pues pocos días antes, el 27 de noviembre, había estado Franco en Cuenca para inaugurar el ferrocarril Cuenca-Utiel. Sólo estuvo en La Fuensanta y en la estación y no se le ocurrió pasar por las Hoces, con lo que se perdió sus bellezas. Pero imagina que hubieran caído las rocas el mismo día. Bueno, pues ese año de 1947 tuvo otra fecha trágica, pero sin muertos. El río Huécar se desbordó el 13 de agosto, inundando gran parte de la ciudad, sobre todo la bien llamada calle del Agua y el Parque de San Julián. Hubo muchos daños materiales.

En fin, José Vicente, que cuando vengan esos días de fuertes heladas y frío, habrá que mirar a las rocas y no sólo para admirar el paisaje.

Pues cierto es. No hay que ver cómo se pone algunos inviernos la carretera de Palomera con pequeños desprendimientos y carámbanos de hielo a lo largo del recorrido, que le dan una pintoresca nota invernal al paisaje. Precisamente al hilo del desprendimiento de 1947, se escribía este texto avisador: “A la vista de esos desmoronamientos de que somos testigos, ¿quien puede asegurar cual será la topografía de Cuenca dentro de tres mil años? Esas casas que cuelgan de la margen derecha de la Hoz del Huécar, ¿existirán entonces?” Bueno, de momento han pasado 67 años de aquel suceso y el paisaje es tan bello o más que antaño, aunque hay que ser precavidos.

-Que nos vas a sacar del Desván para el martes próximo, José Vicente?

Creo que será bueno que hablemos de lo que pensaba Félix Rodríguez de la Fuente sobre Cuenca y El Hosquillo”.

 PROGRAMAS EMITIDOS

21 de octubre 2014: “La caída del autobús Cuenca-La Roda al río Júcar: 30 muertos”

28 de octubre: “El autobús siniestrado se convirtió en autobús siniestro”

4 de noviembre: “Juanita Arévalo “La Valorito”, cupletista conquense de fama internacional”

11 de noviembre: “La tragedia ferroviaria de Los Palancares”.

18 de noviembre: “El viaje de Unamuno a Cuenca”.

25 de noviembre: “La pasión por Cuenca de Federico Muelas”.

2 de diciembre: “La exhibición acrobática que hizo en Cuenca el Príncipe Cantacuceno”

9 de diciembre: “Gonzalo Mena Tortajada “Dajatarto”, el faquir de Cuenca”

16 de diciembre: “El desprendimiento de rocas en la Hoz del Huécar de 1947.

Próximos programas: “Félix Rodríguez de la Fuente, el amante de la Serranía de Cuenca” / “Pinceladas navideñas conquenses de cualquier tiempo pasado”

 

 

1 comentario en “Un desprendimiento de rocas en la Hoz del Huécar se cobró cuatro víctimas en 1947

  1. Muy interesante el artículo porque aclara todas las leyendas y versiones que existen sobre este suceso en Cuenca.

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