Una imaginaria entrevista a los Reyes Magos en 1974

reye

Cuenca, como tantas ciudades y pueblos, celebró su Cabalgata de Reyes Magos, en la que las carrozas forman parte del elenco navideño tan representado en millones de dibujos, chritsmas y postales, junto a personajes de las series de “dibujos animados”, que tan felices hacen a los niños como los propios monarcas de Oriente de barba blanca o castaña (Melchor y Gaspar) o con la cara negra como el carbón y ojos relucientes. El buen tiempo acompañó en la tarde-noche del 5 de enero, teniendo en cuenta que estamos en invierno. Pero no siempre fue así, porque años hubo en que la ilusión se fue por los suelos por el mal tiempo.

CABALGATAS CON CAMBIO DE ÚLTIMA HORA O SUSPENDIDA

Recordamos que en el año de 1997, tras haberse concedido a Cuenca el título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad,  la Cabalgata fue organizada para que desfilase desde la Plaza Mayor hacía Carretería, iluminando de manera especial la calle Alfonso VIII. Se trataba de poder ver a los Reyes Magos desfilando desde la Ciudad Fortificada hacia la nueva urbe que se extiende con nuevas y amplias barriadas. Una copiosa nevada, con helada incluida, dejó la ciudad como un tímpano y nos quedamos sin cabalgata por el Casco Antiguo, aunque sí con una magnífica postal navideña que duró varios días, hasta que la sal y el agua convirtieron la nieve en barrizal. El desfile se hizo por el centro de la ciudad.

También hace 30 años, en 1974, el mal tiempo suspendió la Cabalgata. Aquel año, leemos en la información del “Diario de Cuenca”, que la Cabalgata “hubo de ser suspendida a consecuencia de la pertinaz lluvia”. Claro que “ello no fue óbice –seguimos leyendo—para que Melchor, Gaspar y Baltasar, acompañados de sus respectivos pajes, recibieran, saludaran y conversaran con los niños que se acercaron al edificio “de Falange”, como así se le conocía (actual sede de la Delegación de Cultura), entre los cuales repartieron gran cantidad de caramelos”. La nota termina señalando que durante ese acto los altavoces estuvieron emitiendo villancicos”.

Diario de Cuenca, 6-01-1974. Pag. 2
Diario de Cuenca, 6-01-1974. Pag. 2

LOS REYES MAGOS, EN «USTED DIRÁ»

En el citado periódico aparece una curiosa entrevista a los Reyes Magos, sorprendidos por el reportero colocando regalos en los balcones de las Casas Colgadas, como fiel reflejo de un precioso chritsma dibujado por José María Cañas, años después, en 1988. Melchor, con sus luengas barbas blancas, apostilla que no hay tiempo para hablar mucho porque “debemos satisfacer todos los pedidos de los niños conquenses”. Pero, ¿qué traéis para Cuenca?, pregunta el periodista desde el puente de San Pablo: “Un cargamento de ilusiones y realidades”.

Explique, Majestad: “Las realidades son –apunta Gaspar–, que pronto tendréis el agua de Royofrío. Aquí traemos un “ungüento” que servirá para que no se rompan las tuberías. Ahí tenéis  — mirando a la carretera de Valencia–, un montón de viviendas a punto de terminar y unas cuantas industrias que se van a instalar (una página de publicidad insertaba el periódico precisando puestos de trabajo de Peris Andréu, S.A. para su nueva factoría en Cuenca); también tenéis nueva Audiencia y nueva sede de teléfonos.

Ese 6 de enero entraba en funcionamiento, ¡oiga!, el servicio telefónico abonado-abonado de Cuenca con Burgos y Logroño. ¡Casi nadie al aparato!, vista la noticia 40 años después conectados a Internet…

Precioso dibujo de José Maria Cañas, de la Noche de Reyes.
Precioso dibujo de José Maria Cañas, de la Noche de Reyes.

¿Y las ilusiones, cuáles son? Baltasar terciaba en la negritud de la noche, con el acento de la canción del Cola-Cao: “De ilusión también se vive, querido amigo» Ir pensando en que pronto contaréis con un parador de turismo, el puente sobre el Júcar, la Casa del Deporte y a punto de inaugurarse la Residencia de Ancianos. Pero tened paciencia. ¿Es que no estáis contentos con la tranquilidad que hay en Cuenca?”. ¡Toma castaña! Y los Reyes desaparecieron entre las Hoces buscando a ese niño que tenía un vidrio verde, al decir de Federico Muelas, jugando entre los hocinos.

Cualquier tiempo pasado fue como fue, pero resulta muy interesante refrescar la memoria con ilusiones que nunca se cumplieron o que tardaron años en hacerse realidad. En fin, que de ilusión también se vive, aunque sólo sea el día de los Reyes Magos, porque siempre traen algo. Aunque sea la maqueta de un avión, como aquel de ojalata que una monja le dejó parado en el imaginario “hangar” al romperle adrede la cuerda de llavecita, que le hacia elevar levemente el vuelo.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.