San Julián de enero, la sencilla fiesta íntima de la austeridad conquense

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«PÁGINAS DE MI DESVÁN». EMITIDO EN EL  PROGRAMA «HOY POR HOY» SER CUENCA.  QUE PRESENTA PACO AUÑÓN. MIÉRCOLES, 28 DE ENERO 2015

“¿No oyes, Lesmes? Son campanas, campanas… Pero ¿de dónde” Y Lesmes dirá:

-”Bien las oigo, señor, y desde hace tiempo. Son las campanas del cielo”.

Esta conversación entre el obispo Julián y su fiel criado Lesmes pertenece a un artículo escrito por Federico Muelas, bajo el título “El lugar de mi día tranquilo”. Ese “lugar tranquilo”, la ermita del Patrón de Cuenca, San Julián, donde el obispo de los pobres se retiraba junto a Lesmes para orar por la Cuenca de las tres culturas, trenzando cestillos de mimbre, se convierte en lugar de ajetreo cada 28 de enero, festividad del santo “obispo limosnero”, que conmemora la fecha de su muerte. El burgalés Julián fue el segundo prelado que se sentó en la silla episcopal conquense, relevando a Juan Yáñez en 1196, hasta el año 1208.

En la celebración de San Julián, fiesta local en Cuenca, y también en Tarancón y Casas de Haro, nos traes José Vicente Ávila, en estas Páginas de tu Desván, esta tradición de San Julián de enero, con visitas obligadas a la Catedral y a San Julián “El Tranquilo” para honrar al Patrón. Nos dices que es una sencilla fiesta íntima de la austeridad conquense.

San Julián en la Capilla Honda catedralicia.
San Julián en la Capilla Honda catedralicia.

 La de San Julián de enero es una fiesta entrañable en el invierno conquense, que se celebra en nuestra ciudad con esa austeridad cotidiana que nos caracteriza y con la devoción que los fieles conquenses sentimos hacia el Patrón, con visitas como bien dices al Altar del Transparente de la Catedral, donde se encuentra la Urna de plata con sus restos, y de forma especial a su ermita de San Julián “El Tranquilo”, en el bello paraje de la Hoz del Júcar. La barriada Fuente del Oro honra también a San Julian con procesión incluida. No es fiesta feriada, sino fiesta del alma castellana. Si el escultor Marco Pérez hubiera realizado la imagen de San Julián, seguramente que habría esculpido un rostro bondadoso, pero curtido con los avatares de quien reparte bienes sin apenas tenerlos.

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-Has citado a nuestro insigne Luis Marco Pérez. ¿Qué sabemos de la imagen de San Julián del Altar del Transparente?

Afortunadamente la imagen de San Julián mantiene su antigüedad, que es la misma que tiene la Banda de Música, 119 años. En una de las restauraciones, Marco Pérez le puso trono de “angelillos” a la talla del Patrón de Cuenca, que se venera en el altar del Transparente, muy similares a los del trono de San Juan Evangelista de la madrugada del Viernes Santo. La de San Julián es una escultura adquirida en Barcelona en 1895, que se salvó de los embates destructores. Coronando la fachada de la Catedral podemos contemplar una imagen de San Julián, de piedra, que realizó el escultor Bieto, el mismo que hizo el Corazón de Jesús del Cerro Socorro. El báculo de hierro es obra de Paco “el Herrero”, como así se le conoce, otro artesano amante de su tierra.

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-Hemos dicho que no es una fiesta de feria, sino más bien en “loor de San Julián” como reza el himno.

Algunos años se organizaron competiciones deportivas y de ocio, pero dado que es una fiesta en la que mucha gente se marcha de la ciudad, todo queda en el Pontifical que celebra el obispo en la Catedral, con asistencia de la Corporación Municipal, que acude al templo desde el Ayuntamiento, acompañada de la Banda de Música, y en las visitas a la ermita del “Tranquilo”, en este caso como romería de abrigo y bufanda. Los cultos en la Catedral, tanto en enero y septiembre, los organiza la Archicofradía de San Julián, fundada en 1866, y establecida en el convento de los Trinitarios, existente en aquella época junto al Puente de la Trinidad, que tras la desamortización pasó ser una vivienda particular, derribada hacia 1960. Las Constituciones de la Archicofradía de San Julián, con la Real Orden que las autoriza y las Bulas Pontificias, están firmadas por el obispo Miguel, la Reina Isabel II y el Papa Pío IX.

Edificio desaparecido del antiguo convento de Trinitarios en la Trinidad.
Edificio desaparecido del antiguo convento de Trinitarios en la Trinidad.

-Entonces, desaparecido el Convento de la Trinidad, dónde encontró cobijo la Archicofradía?

Al desaparecer este convento, la Archicofradia se trasladó a la parroquia de El Salvador hasta el año 1925 en que el obispo Don Cruz Laplana decidió que San Julián tuviese el culto de sus fiestas en la Catedral, ya que allí están sus reliquias y el Arca, aunque el pontifical de su fiesta siempre se ha celebrado en el Altar Mayor. Como dato relevante, en la agenda del año 1898 se puede leer: Día 28. Viernes. San Julián, Obispo y Patrón de Cuenca. Es Fiesta de guardar. En la Catedral, misa pontifical a cargo del obispo, Pelayo González, siendo orador el magistral. La Urna que contiene los sagrados restos estará expuesta a la veneración de los fieles en las horas de costumbre”.

La Urna o Atrca de San Julián en su primera salida en 1947, tras su restauración
La Urna o Atrca de San Julián en su primera salida en 1947, tras su restauración

Ahora que has citado la Urna, tenemos noticia de que era muy visitada por reyes e ilustres personajes por los milagros de San Julián.

Dada la fama de santidad de San Julián fueron varios los reyes de España que visitaron la Urna para contemplar el cuerpo incorrupto del segundo obispo de Cuenca. El primero que vino fue Felipe II, en 1564, acompañado  del Nuncio y de los príncipes de Bohemia y de Parma. Luego lo fueron haciendo en diferentes fechas Felipe III, Felipe IV, Fernando VII y el infante Antonio de Borbón; repitió Fernando VII con su esposa María Amalia y después la regenta del Reino, María Cristina; en 1905 el Rey Alfonso XIII acompañado de presidente del Consejo y del Ministro de la Guerra; en 1907 la infanta Isabel y en 1925 la Infanta Paz. Son muchos los milagros que se atribuyen a San Julián. Como el cuerpo estaba incorrupto, en el año 1700 se envió a Burgos un dedo de San Julián para una reliquia.

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-Además del pontifical de la Catedral, qué cultos organiza la Archicofradía.

-Tanto en enero como en septiembre tiene lugar un Tríduo. En estas fechas se celebraba en el Altar del Transparente, pero dado el frío que hacía, unos años tenía lugar en la Capilla Honda, aunque este año se ha celebrado en la capilla del Seminario de San Julián, que me parece un lugar muy apropiado por el patronazgo. La Archicofradía tiene pocos recursos y ya en los años 74-75, en sendas entrevistas que mantuve con Juan José Carretero y Miguel Muñoz Blasco, a la sazón archicofrades mayores de cada año, coincidían en señalar que “la Archicofradía de San Julián es tan pobre como lo fue el Santo”. Y Miguel Muñoz, matizaba: “menos mal que en devoción nuestro Patrón es muy rico”. La Archicofradía repartía los típicos panecillos, que siempre tuvieron gran aceptación entre los fieles, hasta el punto de que las filas llegaban hasta el Ayuntamiento, porque se repartían en la puerta de la Catedral por la tarde, pero tras varias intentonas dejaron de repartirse porque originaba muchos problemas.

Vista de la Hoz desde San  Julián "El Tranquilo"
Vista de la Hoz desde San Julián «El Tranquilo»

Si en la Catedral la visita se centra en la misa de pontifical del día 28, en la ermita de San Julián El Tranquilo el desfile de fieles es incesante.

Como hemos dicho al comienzo, las visitas de los conquenses “por San Julián de enero” se reparten entre la Catedral y San Julián “El Tranquilo”, el pintoresco lugar donde se venera al obispo limosnero. La ermita recibe en estas fechas a numerosos “sanjulianeros”, pues se celebran tres misas, y se reparten centenares de panecillos.  Los romeros aprovechan para almorzar, disfrutando de un paisaje acogedor, a pesar de las frías temperaturas. A lo largo del año, estas visitas se prodigan todos los domingos, con la misa que se celebra, y la romería del último domingo de junio, sacando en procesión a San Julián, de quien escribí en su día que era un “patrón sin andas”.

Ermita de San Julián "El Tranquilo" en los años 70.
Ermita de San Julián «El Tranquilo» en los años 70.

-¿Qué nos dices de la ermita construida en tan pintoresco paraje?

Pues que fue todo un acierto. Según  la obra de Rogelio Sanchiz, “Noticias de San Julián”, en el año 1761 el Ayuntamiento amojona el lugar llamado “El Tranquillo” (o Tranquilo, como se le conoce popularmente) en el Cerro de la Majestad, a petición de Francisco del Pozo, que fue quien construyó la ermita. Se le concedió una extensión de terreno de un cuarto de legua y 250 pasos de ancho. Entre 1797 y 1803 se abrió el camino y el escalerón, por parte de Juan Bautista Loperráez. En 1808 fue destruida por los franceses y reconstruida en 1816; en 1906 fue de nuevo reparada por su mal estado y en la guerra incivil de 1936 fue de nuevo destruida. Fue reedificada en 1948 y bendecida por el obispo Inocencio. La ermita mantiene su pujanza gracias a los devotos, que la cuidan con esmero.

San Julián en su ermita
San Julián en su ermita

-Nos has dicho antes, José Vicente, que San Julián es un “patrón sin andas”. Qué quieres decir con esta denominación?

-Pues que la imagen de San Julián no desfila por las calles de Cuenca desde hace medio siglo, cuando las fiestas de San Julián cambiaron de septiembre a agosto. Antiguamente desfilaba desde la Catedral hasta Carretería por el recorrido de la Puerta de Valencia e incluso años hubo que el 1 de junio, se hacía una procesión con las imágenes de la Patrona y el Patrón de Cuenca. No deja de ser curioso que en una ciudad como Cuenca, donde se saca en procesión a unas quince imagenes, sin contar la Semana Santa, no se saque al Patrón de la ciudad, aunque sólo fuera por la Plaza Mayor como en los últimos años.

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Al menos la Patrona Virgen de la Luz ha vuelto a salir por las calles de “su Cuenca”. La última vez que San Julián salió en procesión fue el 11 de agosto de 1990, en Santa María de los Llanos, en la coronación de su Patrona, en fecha histórica además, ya que era la primera vez que la imagen de San Julián procesionaba en la provincia. El Arca ha salido en procesión desde su restauración en 1947 en cuatro ocasiones excepcionales, la última en 2008.

La fiesta local tiene su cara festiva o turística lejos de Cuenca, pues tambén se habla del día de San Julián y “las rebajas”

Pues sí, la fiesta local sanjulianera tiene otras perspectivas que ofrece el mundo del consumo y el ocio. Antes, el 28 de enero, “media Cuenca” se iba a Madrid para darse un garbeo por los grandes almacenes, con ocasión de las rebajas, y aún se sigue haciendo en menor grado, pues las rebajas ya se hacen en Navidad y Reyes.  Decenas de autobuses y centenares de coches particulares emprenden el viaje tempranero para aprovechar el dia “en los madriles” y otros se van a Valencia, Albacete, Alicante o Toledo, aunque con el AVE se han mejorado los tiempos del viaje. Los estudiantes, por ejemplo, aprovechan el “puente” para ir a esquiar.

Los conquenses emigrantes también celebran a San Julián en sus casas regionales.

En ciudades como Barcelona, en la Casa de Cuenca; Madrid, con su Real Congregación de San Julián, que data de 1749; Alicante,  Murcia, Tenerife, Albacete (con su iglesia de San Julián), Burgos y alguna otra, celebran diversos actos; los conquenses que no olvidan sus orígenes y sus ancestros se reúnen en torno a San Julián para recordar este día y luego, por la tarde-noche, compartir mesa y mantel donde no faltará el morteruelo, los zarajos y el resoli para brindar con un fuerte ¡Viva San Julián!

Pues con este Viva y loor a San Julián, nos despedimos, pero con la interrogante de qué nos sacarás la próxima semana de tu Desván.

Ya que hemos hablado de un santo con mitra, como lo es San Julián, lo haremos con otro obispo, San Blas, con su Endiablada de Almonacid del Marquesado, que tuvo sello de fiesta de interés turístico nacional.

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