La Corporación Municipal, fuera del Altar Mayor

El alcalde, concejales y ujieres, tras la reja del altar mayor
El alcalde, concejales y ujieres, tras la reja del altar mayor

Por vez primera en muchísimos años, la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Cuenca no pudo ocupar los bancos que se les designaba habitualmente en el Altar Mayor de la Catedral, en la celebración del  pontifical de la festividad de San Julián, Patrón de Cuenca. En la solemne función religiosa de este 28 de enero de 2015, tanto a los miembros de la Corporación asistentes, del equipo de gobierno y de la oposición, y ujieres, y otras autoridades, se les reservaron los primeros bancos entre el resto de fieles de la nave central. La cosa no tendría mayor importancia si no fuese una costumbre y tradición que tanto en el día de San Julián, como en el de San Mateo, la Corporación Municipal ocupe la bancada de la nave del Evangelio del Altar Mayor.

Como marca la tradición, la Corporación Municipal, presidida por el alcalde, Juan Ávila, partió en comitiva desde el Ayuntamiento, a las doce menos cinco del mediodía, bajo los acordes de la Banda de Música de Cuenca que iba detrás. En la fachada de la Casa Consistorial aún se podía leer el apagado letrero de “Feliz Navidad”, con lo que «hasta San Julián, pascuas serán…»

Hasta San Julián, pascuas serán...
Hasta San Julián, pascuas serán…

Al llegar la comitiva a la Catedral y al altar mayor, el alcalde y los concejales vieron con cierta sorpresa que se les designaba otro lugar al acostumbrado.

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La cara del jefe de protocolo municipal era de sorpresa, pues se trataba de la primera vez que le ocurría. La misa de pontifical fue oficiada por el obispo de la Diócesis, monseñor José María Yanguas, con asistencia en el Altar Mayor del Cabildo Catedralicio y unos treinta sacerdotes. La parte músical, por cierto muy brillante, corrió a cargo del Coro de la Catedral, con los sonidos de siglos del órgano de la Epistola.

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Numerosos fieles seguían la ceremonia en la nave central, tras las autoridades, y en los bancos de las naves laterales. En el primer banco de la nave central de la Epístola se encontraban los hermanos mayores de la Archicofradía de San Julián con su guión y los respectivos cetros. La plática la pronunció el prelado, recordando la fiesta del Patrón, segundo obispo de la Diócesis, tras la Reconquista de Cuenca.

Finalizado el pontifical, que duró poco más de una hora y cuarto, se dio a besar la reliquia de San Julián. Ropa de abrigo por el frío reinante, y capas castellanas, se vieron en la Catedral y en la Plaza Mayor, donde el sol invitaba a pasar la festiva mañana. Algunos ciudadanos comentaban la larga espera que existe al coger un autobús urbano en día festivo.

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Música con frío a la sombra y calorcillo al sol.

El alcalde, tras volver al Ayuntamiento con la Corporación, acomoañado de nuievo por la Banda de Música, salió para Madrid, dado que la inauguración de la Feria del Turismo (FITUR) coincidía con el día dedicado a Cuenca.

 

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