Del gol de Marcelino al gol de Iniesta

Por José Vicente Ávila (Pregonero de San Julián 2004)

Del gol de Marcelino a Rusia en la Eurocopa de julio de 1964 han pasado 46 años hasta el gol de Iniesta a Holanda en la final del Campeonato del Mundo de Fútbol, que le dio a España su primer título, llenando las calles de todo el país de color rojigualda con gritos entusiasta salidos del corazón de “yo soy español, español, español!”. Son los mismos años del cambio de fechas de la Feria y Fiestas de San Julián, que se venían celebrando del 3 al 10 de septiembre desde tiempos inmemoriales, hasta que en 1964 pasaron al mes de agosto, en concreto del viernes 20 al viernes 28, siendo alcalde de la ciudad Rodrigo Lozano.

Aquella tarde de domingo del verano del 64, quienes andábamos entre los 13 y 14 años, jugábamos en el Vivero de Santa Ana, intentando no perder comba de lo que decía la radio sobre el partido España-Rusia, en la voz de Enrique Mariñas. Apenas si podíamos ver la televisión en algún bar cercano, abarrotado de personal, que consumía “penaltis” de cerveza para tener más aperitivos, y las mujeres gaseosa «La Revoltosa» o de papelillos azules y blancos. En el quiosko del Vivero vendían limonada, un amable pequeño hombre portaba un carrito de bicicleta ofreciendo su mercancía de chufas y martillos de rojo caramelo y los hermanos Velasco portaban sus carritos de helados de color azul y blanco. El color general de la época era el blanco y negro, aunque los niños sólo sabíamos de ilusión.

“¡Gooool de Marcelino!”, gritaban Matías Prats y Mariñas, aunque nosotros no alcanzábamos a sospechar lo que significaba ese triunfo de España frente a Rusia, de la que nos habían dicho que estaba “detrás del telón de acero”. ¿Qué telón?, si sólo conocíamos el telón que se levantaba cuando hacíamos teatro y llevaba pintado el paraje de las Angustias con la Cruz de los Descalzos.

Tras el gol de Marcelino llegó un mes después la feria, con su toro ibérico en el cartel de cada año, como símbolo de Cuenca, y con su desfile de carrozas “y confetti”, llevando a la Reina de las Fiestas, con su “Corte de Amor”. ¡Qué guapas! Nos parecían a los mozalbetes aquella jóvenes conquenses que se llamaban Mari Carmen Ruipérez Polo, María Amparo Sabau Portilla, María Luz López Moreno, Rosa María Murillo Herraiz y María Alicia Caraballo Ortiz. Eran las princesas de nuestras fantasías y a estas primeras fiestas les llamaron “las fiestas conquenses de los XXV años de Paz”. Los chavales no sabíamos lo que significaba eso, pues sólo habíamos escuchado alguna que otra vez aquello de “tengamos la fiesta en paz”. Sería por eso, y ya irían veinticinco años de la fiesta en paz.

CAMBIO DE FECHAS DE LA FERIA Y LLEGA «EL CORDOBÉS»

En el verano del gol de Marcelino llegó a Cuenca Manuel Benítez “El Cordobés” con Pacorro y un tal Gabriel España que sustituía a Antonio Bienvenida. Los chicos nos fimos a la puerta del Hotel Alfonso VIII, donde también fuimos a ver otro día a Geraldine Chaplin y a José Luis López Vázquez, cuando rodaban la película “Peppermint frappé”. Tanta gente había, que decidimos correr hasta la puerta de la plaza de toros, donde un guardia con chaqueta blanca dirigía el tráfico. Nos parecía que había mucha gente de los pueblos y extranjeros en la cola de los toros. No era gente que veíamos todos los días. Chicos más arriesgados subían por las paredes de la plaza para saltar por la andanada. Desde el Vivero escuchamos olés y broncas y por fin pudimos ver a “El Cordobés”, creo que vestido de azul y oro, cuando lo sacaban a hombros.

LOS CABALLOS CON EL SEÑOR AMORÓS Y «AGUILITO»

Los demás días de feria los chavales nos íbamos a La Fuensanta a ver el Concurso Hípico, acompañando a jinetes y caballos andando por la calle de Colón hasta el estadio donde jugaba la Balompédica. Seguíamos a los caballos con su trotecillo por el “pavés” de la calle y ese “cloc, cloc, cloc” nos entusiasmaba, como nos llamaba la atención la voz del altavoz diciendo: “En pista, señor Amorós con “Aguilito”; preparado, “Sirio”, prevenido “Zafiro”. Carreras, gymkana, ciclismo, fútbol, bolos, exposiciones de arte y de botijos, festivales de España, gigantes y cabezudos, teatro guiñol con “Chupagrifos” y hasta un concierto de Narciso Yepes en la antigua iglesia de San Miguel conformaban el programa festivo que terminó con los fuegos artificiales en “el sitio de costumbre”, y el ferial, con el circo, “en la explanada de Sánchez Vera”.

LA REINA DE LAS FIESTAS DEL BARRIO CINCUENTENARIO

Con el gol de Iniesta, 46 años después, que ha sido capaz de aglutinar a todos los españoles, como los conquenses nos unimos bajo el banzo sin distinción de nada,  la ciudad eligió a su Reina de San Julián 2010, Paula Castellanos, que viene del barrio “Obispo Laplana”, curiosamente en el cincuenta aniversario de la popular barriada, nacida como Poblado de Absorción. Pregona las fiestas mi estimado Albentosa, preocupado por elevar el Campus de Cuenca en todos los conceptos y por ello estamos de enhorabuena, y Maximino Pérez, empresario imaginativo, nos presentó otra atractiva feria taurina en el Bosque de Acero y Cristal, recinto ferial para el que hay que tener imaginación para darle contenido, porque si Moneo y familia pusieron imaginación y talento para dejar en Cuenca una moderna obra de arte, ahora hay que tener talento e imaginación para que, entre el calor y el frío, se encuentra la temperatura adecuada.

Estamos en las fiestas precedidas por el gol de Iniesta y entre los variados espectáculos, el musical de Mecano “Hoy no me puedo levantar” en el Teatro Auditorio, los toros y los caballos. De Marcelino a Iniesta, quedan ahora cuatro años para celebrar los cincuenta de la feria en agosto… y que la tengamos en paz. Toca disfrutar pese a la crisis.

PROGRAMA OFICIAL DE LAS FIESTAS DE SAN JULIÁN 2010 – 18-08-2010

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